Vientos con oxígeno. Oxígeno infatigable que recorre cada destino. Soplan aires que refrescan.
Durante todo este tiempo, el silencio se ha apoderado de este blog. Pero la voz de Euthopia no ha callado, no ha cesado en su recorrido incesante por cada uno de los lugares donde ha estado, en paz o en guerra, habitada o desoída.
Euthopia ha permanecido un tiempo reposando sus ideas, emergiendo de los sinfines de los océanos para poblar hasta el más inexplorado confín del universo. A veces, en la vida, las ideas han de reposar. Se han de llenar de otras ideas, han de volcarse libremente, impregnarse del alrededor, de las miradas, de las idas y venidas, de las fotos, de las energías, de lo que nace y lo que muere, de la naturaleza. Esto ha hecho Euthopia, sin dejar, por supuesto, de vivir, de latir en su terrenal imperfección.
Y ahora, no sé por cuánto tiempo, Euthopia Creativa ha regresado. Efervescente, llenada de color, vacía de entendimiento, con ganas de expresar. ¿Expresar el qué? Aún hoy seguimos sin identificarlo. Eso es lo bueno.
Punto y seguido.
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